¿Por qué esta sección?

Me siento cada día a conversar en mi consulta de psicología con los directivos de algunas de las más importantes y grandes compañías españolas que, animados a dar ejemplo, realizan un extenso reconocimiento de salud preventivo.

En él, comprueban cómo están sus marcadores de sangre, examinan su vejiga y abdomen, vigilan cómo es el latido y resistencia de su corazón e, incluso, cuál es su tensión ocular. En definitiva, ponen en práctica la cultura de “mejor prevenir que curar”.

Sin duda, toda esta completísima exploración cierra su círculo en el momento en el que se sientan frente a m; “su psicóloga particular”.

Y para que no haya dudas sobre el objetivo de mi propósito profesional, les explico que la finalidad de la consulta, más que la de hacer un diagnóstico o evaluación con fines psicosociales o terapéuticos, es la de “rastrear” y recoger información. Los instrumentos: una entrevista (semi estructurada) y una breve prueba objetiva.

Y todo esto, ¿para qué?  Para que si fuera necesario y hubiera áreas de mejora que gestionar, poder ofrecerles un plan de trabajo a poner en práctica en posteriores consultas.

Así que ¡tranquilos! No se trata de hacer ningún diagnóstico (palabra que a muchos les incomoda), ni de medicar (sólo podría hacerlo un médico psiquiatra), ni tampoco es una sesión para hacer terapia (algo temido por la mayoría…) Una vez dicho todo esto, el lenguaje corporal es el primero que habla: el cuerpo de quien está frente a mí se relaja; la espalda, los brazos y manos e, incluso el ceño, que antes estuvo fruncido, ahora queda expuesto a la escucha activa.

A pesar de que les insisto, en que la consulta no tiene un objetivo terapéutico, no cabe duda de que sentirse escuchado, es una buena terapia.  Estas personas, trabajadores altamente cualificados, con las máximas responsabilidades en sus organizaciones, de dilatadas y enriquecedoras experiencias profesionales, tienen la ocasión de poder hablar sin ser juzgados o  etiquetados por lo que van a decir.

De forma ordenada, hago un barrido por la vida de la persona, tomando el presente como referencia. Y, aunque trabajo sobre una guía, es la propia persona la que en ocasiones se detiene en un tema concreto y comienza a profundizar en él. Otras veces, el camino de las preguntas supone un calentamiento para llegar a un área que, aun no habiéndola contemplado previamente, el directivo plantea como un tema a tratar que le preocupa y que, hasta ese momento, no había tenido oportunidad de hablar con nadie.

También ocurre que, después de un rato escuchando, la persona se detiene, coge aire  y reflexiona en voz alta: “No sé porque te estoy contando todo esto. La verdad es que no lo tenía previsto…”. Es uno de los mejores halagos que me llevo.

A lo largo de los últimos ocho años de consulta he recogido inquietudes, preocupaciones e incertidumbres similares. Este denominador común es el que me ha animado a escribir sobre ello. Vaya por delante que la confidencialidad está más que preservada.

Y dicho esto, es un verdadero placer poder compartir con todos lo apasionante que es mi profesión; sentir que puedo ayudar a otro. De hecho, es enormemente gratificante que, un año después, cuando regresan a repetirse su reconocimiento, me agradezcan lo que les dije, lo que supuso ponerlo en práctica, o simplemente, que qué bien se sintieron a ser escuchados. En fin, me gusta mi trabajo.

Arrancaré este nuevo espacio, ilusionante y motivador, con temas que tratarán, entre otros sobre:

  • Los prejuicios de ir al psicólogo y cómo habla de ti el lenguaje no verbal
  • Acudí a los servicios de urgencia pensando que estaba sufriendo un infarto…el médico me dijo que no me preocupara, que “solo” era estrés…
  • No tengo tiempo para otra cosa que no sea mi trabajo, pero siempre me digo que “mejor calidad que cantidad” ¿Qué pasa al final de ese camino?
  • Y con tanta comida de empresa, ¿cómo cambio los hábitos de alimentación?

Antes de hacer “la botadura” de este viaje, quiero agradecer a quien creyó en el proyecto de darle presencia a la consulta de psicología, como el eslabón que complementa a este singular y exclusivo reconocimiento médico preventivo y, en especial, por haber confiado en mí para desarrollarlo.

Y por supuesto, dar las gracias a quienes cada día se sientan frente a mí y me permiten ver, escuchar y sentir. Sin ellos, mi trabajo no tendría sentido.

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Sobre el Autor: Marta Sanz Ramos

Marta Sanz Ramos

Marta Sanz Ramos es la Psicóloga de la clínica Premap en la que directivos de distintas compañías se someten cada día a reconocimientos médicos “Executive”. Además de las exhaustivas exploraciones clínicas, todos pasan también una consulta con Marta. Con ella tienen oportunidad de charlar y cambiar impresiones sobre sus preocupaciones y/o estados de ánimo en su quehacer profesional y personal.

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