Gafas de sol polarizadas, el EPI indispensable frente al sol

Por fin llegan los días de cielo despejado, sol radiante y temperaturas agradables. Cuando trabajamos a la intemperie nuestro cuerpo está sometido a radiaciones ultravioleta (UV). Si lo hacemos sin la debida protección, el sol puede ocasionarnos daños como quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel o, incluso, cáncer de piel, por lo que es recomendable la precaución de utilizar crema de protección solar, uso de ropa clara, no ajustada, que cubra la mayor parte del cuerpo, y utilizar sombrero o gorra. Pero, ¿estas medidas son suficientes para proteger nuestros ojos?

Tus ojos también necesitan protección extra contra el sol. Algunos estudios sugieren que los rayos UV son una causa de la degeneración macular y otras enfermedades oculares graves, como las cataratas.

Elección del EPI: pídele consejo a tu servicio de prevención. Las gafas de sol etiquetadas con UV400 ofrecen la mejor protección, ya que bloquean incluso los rayos UV más pequeños. Elije lentes grandes y de diseño envolvente que protejan el entorno de tus ojos tanto como sea posible, evitando que pase el sol a través de los laterales. Las podemos encontrar en el mercado desde 6€.

Las gafas deben ser polarizadas, ya que cuando el sol brilla sobre cualquier superficie reflectante o parcialmente reflectante, la luz reflejada se polariza. Las gafas polarizadas bloquean estas ondas; gracias a ello, la mayor parte del deslumbramiento se elimina y de este modo mejoramos la protección del trabajador.

Otra ventaja: usar gafas de sol ayuda a prevenir la conjuntivitis alérgica. Usar gafas de sol envolventes, bien ajustadas a la cara, evita la irritación directa de la conjuntiva.

La salud ocular está, asimismo, estrechamente ligada a la alimentación. Los alimentos más aconsejables para prevenir lesiones oculares antes la exposición de radiación solar son: la vitamina A, que se encuentra en los productos lácteos, huevos, pescado o hígado y que ayuda a mantener sana la conjuntiva. Las vitaminas C, E y B2 favorecen el cristalino, la conjuntiva y disminuyen el riesgo de sufrir cataratas. Alimentos ricos en estas vitaminas son el kiwi, los cítricos, los frutos secos y los aceites vegetales. La luteína es necesaria para la prevención de la degeneración macular y está presente en las espinacas y en la yema de huevo. La astaxantina ha demostrado tener un efecto protector contra el glaucoma, las cataratas y la degeneración macular. Sólo hay dos fuentes principales de astaxantina: las microalgas, que son las que la producen; y las criaturas marinas que consumen esas algas, como el salmón, los mariscos, y el kril.

Otros factores que sin duda afectan a la salud de los ojos son los ambientes cargados o el humo. También resulta perjudicial mantener la vista sobre un mismo punto, como la pantalla del ordenador o el televisor, durante mucho tiempo, o trabajar con mala iluminación.

Asimismo, es recomendable la adecuada hidratación (beber agua) y realizar ejercicios oculares, ya que fortalecen los músculos orbitales y retrasan la presbicia. Además, ayudan a descansar la vista y a lubricar correctamente el ojo.

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Sobre el Autor: Antonio Francisco Álvarez Fernández

Antonio Francisco Álvarez Fernández

Antonio Francisco es Gestor de Citaciones en Extremadura. Enfermero de trabajo.

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