Cómo trabajar en espacios confinados

Casi todos los accidentes que se producen en espacios confinados son mortales. No es difícil de creer: un espacio confinado podría definirse como un lugar de complicado acceso que no está pensado para que una persona trabaje, bien porque sus dimensiones son reducidas, porque tiene una atmósfera tóxica o porque en su interior se desarrollan actividades peligrosas. Espacios confinados pueden ser alcantarillas, silos de cereales, contenedores de gasolina, barriles de bebidas fermentadas, pozos, diques… Muchas actividades de nuestro entorno precisan de espacios confinados, y por ello, y porque son zonas de riesgo para los trabajadores, es preciso aumentar la atención y las medidas de seguridad.

Equiparse bien es el primer paso para adentrarse en un espacio confinado. Uno de los principales factores de riesgo está en la atmósfera, que muchas veces puede ser tóxica o incluso explosiva. Por eso, tienes que confirmar antes que la zona es segura; y para ello, el mejor aliado es el explosímetro, el aparato que mide los gases atmosféricos.

La indumentaria es otro punto importante. Una de las características de un espacio confinado, sobre todo si está expuesto a procesos mecánicos que pueden modificar la estabilidad y seguridad de la zona de trabajo del profesional, es que resulta imprevisible. Por ello, el cuerpo del trabajador tiene que estar especialmente protegido. Además del casco reglamentario y un traje impermeable, o ignífugo si la ocasión lo requiere, son imprescindibles guantes y botas robustas. El objetivo es que ninguna parte del cuerpo quede expuesta. En atmósferas especialmente arriesgadas, es también obligatorio contar con una botella de aire comprimido que envíe un flujo constante de oxígeno al operario.

Uno de cada cuatro muertos en espacios confinados es el compañero que intentaba rescatar a la víctima. Eso da idea de hasta qué punto debemos preocuparnos de tener una buena formación en Prevención de Riesgos Laborales (PRL). Si trabajas en estos entornos, tómate en serio cada detalle de tu preparación, y busca formarte siempre y reciclarte en prácticas de riesgo, pues es crucial conocer las bases de todas las normas de PRL pero también lo es practicar a menudo para revivir en ensayos situaciones reales. La mejor forma de trabajar seguros es poniendo los cinco sentidos en cumplir todos los protocolos aprendidos para cada situación.

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